El fin de la era del crédito
Parece que el fin del crédito se acerca…Lo que se creó y potenció como un símbolo de desarrollo y crecimiento, ha pasado a ser una lacra de la que la sociedad necesita deshacerse urgentemente.
Publicidad agresiva que envía mensajes de plenitud, crecimiento y consecución de la tan ansiada y perseguida felicidad.
La felicidad, ese estado global, único y absolutamente individual de cada ser humando que el sistema capitalista se empeño en vendernos como mensaje subliminal en su incitación al endeudamiento, el consumo y el crédito.
Anuncios que mostraban el dorado del coche, el chalet, los niños hermosos y tranquilos, la mujer y maridos perfectos e ideales y todo lo que se puede desear al alcance… ¿Cómo?.. Con un crédito claro.
Y caímos… caímos todos caímos, era fácil y seguro, las cosas nunca iban a cambiar, ese era el estado ideal, la vida perfecta, el estado de bienestar al alcance de todos.
Colonialismo puro a través de los colectivos de inmigrantes que nos rodeaban y de los que todos “opinábamos” pero de los que todos nos alimentamos.
Pero nada permanece inalterable, la vida está en constante movimiento.
Y esa obnubilación con la que mirábamos a nuestra “España” hizo crecer la demanda. No la demanda no, la ambición, la prima de la demanda si hablamos de pecados capitales.
Y la sociedad quiso más, y los poderosos más aún y los tipos de interés empezaron a subir y las inversiones comenzaron a ser cada vez más arriesgadas y el crédito comenzó a ser cada vez más pesado y el consumo empezó a descender y los organismos autónomos comenzaron a endeudarse y dejaron de pagar a las empresas y, las empresas no podían producir y comenzó a sobrar gente y el crédito se convirtió en la herramienta que se buscaba para subsistir.
¡Que paradoja! El instrumento utilizado para lograr la felicidad esclavizó a una sociedad de que se hizo adicta a él.
La sociedad necesita someterse a un tratamiento para superar su adición al crédito y poder seguir viviendo… de una forma sana.












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