Conocer nuestra capacidad de endeudamiento
Uno de las bases para pedir un préstamo o un crédito es el conocimiento de la capacidad que tenemos para endeudarnos. Conociendo esta variable seremos capaces de realizar un plan financiero con las suficientes salvaguardas como para que nos lleve al éxito.
Antes de pedir un crédito o un préstamo tenemos que tener una idea clara de cuáles son nuestros ingresos netos. Nuestros ingresos netos serán todo el dinero que ingresamos mensualmente menos los impuestos con que somos gravados y el pago de los seguros sociales.
Las entidades financieras que conceden préstamos, créditos o hipotecas tienen distintos baremos para evaluar el riesgo del cliente dependiendo si lo que conceden es un crédito al consumo, un préstamo personal o un préstamo hipotecario. En los préstamos personales lo más común es que la entidad financiera que va a concedernos el dinero no nos permita superar el 20,25% de nuestros ingresos fijos.
En los préstamos hipotecarios la evaluación más habitual que realizan las entidades financieras es que el importe del préstamo hipotecario no supere el 35% de nuestros ingresos fijos. Bien es cierto que de un tiempo a esta parte estos porcentajes ha sufrido una modificación al alza teniendo en cuenta que la mayor parte de los préstamos hipotecarios que se otorgan son para comprar la residencia habitual y el precio de los inmuebles ha sido sometido a alzas sin precedentes en los últimos tiempos.
Otro de los factores que evalúan las entidades financieras antes de conceder un préstamo o un crédito es la de la vinculación del cliente con la entidad. Esto a la entidad financiera le permite realizar un estudio de cuales han sido las pautas financieras del cliente o si en algún momento ha incurrido en impagos.















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