Los creditos morosos se tienen que tratar con diplomacia
Ante la morosidad, la peor salida por parte de las entidades es la de la coacción. En el caso de los creditos y todo lo que tiene que ver con consumo, los banqueros prefieren llevarlo todo con diplomacia y tratar el caso de acuerdo a las circunstancias.
Un ejemplo muy común es el paro. Cuando una persona es despedida deja de pagar sus creditos. Pero quienes son expertos en el tema, aseguran que los divorcios dejan secuelas peores porque nadie quiere pagar un prestamo que contrató con su pareja, a quien ya no quieren ver ni en fotografía.
Esas son las trabas más difíciles que enfrentan las entidades. El objetivo es lograr que el prestamo sea saldado en su totalidad, por lo que lo ideal no es “pelearse” con el moroso, por el contrario, tratar de hacerle entender que comprender perfectamente la situación que están pasando, pero que es necesario cumplir con sus obligaciones financieras.
Con los creditos rapidos suceden cosas similiares y otras muy diferentes. En algunos casos el cliente queda en la morosidad cuando le faltan unos 150 euros por pagar. La mayor parte de las veces los bancos dejan pasar esta deuda, ya que más caro les sale emprender un proceso legal para solicitar el pago que la propia deuda.
Cofidis en estos casos aplica una negociación bastante conciliadora: “Ante un impago, hablamos con el cliente y le preguntamos por qué no puede asumirlo. Así, se suele encontrar una solución”, según señala en un artículo el Diario Expansión.
Generalmente, las entidades financieras cuentan con un personal dedicado a cobrar estos creditos rapidos que van quedando pendientes. La política es no presionar en un comienzo y escuchar los argumentos que esgrimen los adeudados. Posteriormente, si el caso no se resuelve, se procede entonces a ejecutar las acciones legales pertinentes.















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